Cómo evitar y hacer frente a un infarto de miocardio

Hábitos saludables y cardioprotección frente a la muerte súbita

Prevención de infartos cardiacos, cuidados del corazón

8 de cada 10 infartos se podrían evitar

 

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países desarrollados. Según los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), fallecen 18 millones de personas al año por alguna patología cardiovascular.

La Fundación Española del Corazón (FEC) recuerda que en España las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte, por delante del cáncer y las enfermedades respiratorias, y suponen el 31,2% de todas las muertes.

En España, se registran alrededor de 125,000 infartos al año, lo que equivale a más de 300 infartos diarios. Estos eventos cardíacos no solo representan una amenaza para la vida, sino también una carga económica significativa para el sistema de salud.

 

Cómo evitar infartos de miocardio e ictus

 

Los infartos de miocardio y el ictus son las principales causas de mortalidad por patologías cardiovasculares, y el 90% de los casos están relacionados con factores de riesgo que se pueden prevenir, como son la hipertensión, el colesterol, la diabetes, la obesidad o el tabaquismo.

Cómo evitar un infarto

Normalmente, el riesgo cardiovascular está asociado a varios factores y a malos hábitos adquiridos. A continuación te damos algunas claves que te ayudarán a cuidar tu corazón y a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Adoptar un estilo de vida saludable y controlar los factores de riesgo es fundamental para reducir la incidencia de los paros cardíacos. Conscientes de que el 80% de los infartos podrían evitarse, es esencial tomar la medidas preventivas oportunas y concienciar sobre la importancia de cuidar nuestro corazón.

Los principales factores de riesgo para sufrir un infarto incluyen la hipertensión arterial, el tabaquismo, el colesterol alto, la obesidad, la diabetes, el consumo de drogas, el alcoholismo, la falta de actividad física y el estrés.

Según estudios, más del 75% de los españoles presenta al menos un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, lo que aumenta la probabilidad de sufrir un infarto.

Evitar el sedentarismo y mantener un peso saludable

La práctica de ejercicio físico de intensidad moderada es clave para prevenir el sobrepeso, la obesidad y la obesidad abdominal, factores de riesgo cardiovascular. La obesidad abdominal es considerada la más peligrosa, ya que el exceso de grasa se acumula alrededor de distintos órganos, como el hígado.

Lo más recomendable para evitar su aparición es mantenerse por debajo de los 102 cm de cintura en el caso de los hombres, y por debajo de los 88 cm en el caso de las mujeres.

Hacer ejercicio físico reduce las posibilidades de sufrir un infarto

En caso de que no practiques ejercicio físico de manera regular, lo ideal es caminar entre 30 y 60 minutos diarios, al menos 5 días por semana. Y recuerda que el Índice de Masa Corporal (IMC) te permitirá saber si estás en tu peso normal, o si padeces sobrepeso u obesidad.

Dieta saludable y equilibrada

La clave para evitar la obesidad es llevar una alimentación equilibrada que incluya alimentos frescos, verduras, frutas, cereales y pescados. Pero además también es importante reducir el consumo de sal, grasas saturadas y azucares.

Una dieta equilibrada también nos ayudará a controlar los niveles de colesterol y mantenerlos en los límites aconsejados, menos de 200 mg/dl para el colesterol LDL. Así conseguiremos evitar que se formen placas en las paredes de las arterias y reducir el riesgo de infarto.

Controlar el nivel de glucosa y la presión arterial

La diabetes y la hipertensión también suponen un riesgo cardiovascular, por eso es importante controlar el nivel de azúcar en sangre y la presión arterial.

Una detección precoz unido a un buen tratamiento y control de ambas patologías nos ayudarán a reducir el riesgo de las enfermedades cardíacas y cerebrovasculares.

Dejar de fumar y la contaminación medioambiental

El tabaquismo es otra de las causas más importantes que afectan al sistema cardiovascular y contribuyen al riesgo de infarto.

Dejar de fumar no solo ayuda a reducir la tasa de mortalidad, sino que además reduce el riesgo de infarto de miocardio y de muerte súbita.

Además de estos factores, nuestro estilo de vida actual, el estrés, la apnea del sueño, la contaminación medioambiental o el consumo de alcohol y drogas también son factores que están relacionados con el riesgo cardiovascular y que se pueden prevenir.

Dejar de fumar reduce las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio o un ictus

Controlar la presión arterial, el colesterol y el estrés

 

Para tener la presión arterial controlada hemos de realizar controles regulares y seguir las indicaciones médicas para mantener la presión arterial y el colesterol bajo control.

La actividad física regular fortalece el corazón y mejora la circulación sanguínea. Se recomienda al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana para evitar infartos.

Otro factor a tener muy encuenta es el estrés crónico, que puede aumentar el riesgo de sufrir un infarto. Es importante encontrar formas saludables de gestionar el estrés, como la práctica de técnicas de relajación, la meditación o la realización de actividades placenteras.

 

Qué hacer ante un paro cardíaco súbito

 

¿Qué debemos hacer si somos testigos de un episodio de parada cardiorrespiratoria? Ante un suceso de parada cardíaca súbita hemos de tener muy en cuenta que cada minuto que transcurre las posibilidades de supervivencia de la víctima se reducen un 10%, siendo los 5 minutos el tiempo límite de seguridad para no sufrir secuelas neurológicas graves o fallecer.

 

 

Lo primero es iniciar la cadena de supervivencia de primeros auxilios, la cual dispone de 4 eslabones de seguridad claves con los que poder restaurar el ritmo cardiaco normal y la respiración expontanea de la víctima en parada cardíaca.

  1. Solicita ayuda al teléfono: 112
  2. Inicia las maniobras de RCP.
  3. Desfibrilación externa mediante un desfibrilador DEA DESA.
  4. Una vez restaurado el pulso, mantener los cuidados hasta la llegada del equipo médico.

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