¿Cómo afecta el tabaco a nuestra salud cardiovascular?

Hoy en día sabemos que fumar daña nuestro organismo y disminuye nuestra salud. La principal enfermedad asociada al tabaquismo es el cáncer, pero hay multitud de enfermedades más como enfermedades cardiovasculares, osteoporosis o asma. Esto se debe a que las sustancias tóxicas que contienen los cigarros deterioran las arterias e incrementan las posibilidades de que se formen coágulos en la sangre.

Además, se hace más difícil el trabajo del corazón porque aumenta la presión arterial debido a la nicotina. Del mismo modo, si hay personas de nuestro entorno que son fumadores, también nos perjudica. Ser fumador pasivo y respirar el humo del tabaco es igual de malo que fumar, ya que en el humo se encuentran gran cantidad de sustancias químicas nocivas para nuestro cuerpo como amoniaco, arsénico o níquel.

¿Qué es el tabaquismo?

El tabaquismo está estrechamente relacionado con las enfermedades cardiovasculares. Eso se debe a que la sustancia tóxica que se consume, en este caso el tabaco, es muy perjudicial para la salud. La cantidad de compuestos que contiene el tabaco puede llegar a alcanzar los 4.000 y, de ellos, la mayoría son potencialmente tóxicos entre distintos órganos y sistemas cardiovasculares. Únicamente no perjudica nuestra función respiratoria, también daña nuestra piel, salud bucal, entre otros muchos elementos.

El tabaquismo se considera un trastorno adictivo crónico a la nicotina, que es la que se encarga de producir todos esos procesos a nivel cerebral. La persona que lo consume, va incluyendo el consumo esa sustancia en su día a día hasta convertirse en una persona dependiente, es por ello que posteriormente, las personas fumadoras se ven ante una gran dificultad en el momento de querer dejarlo.

¿Qué enfermedades puede causar el tabaco?

Cardiopatía isquémica

Se estima que el tabaquismo causa el 29% de la mortalidad por enfermedad coronaria. Los fumadores tienen un 70% más de probabilidades de sufrir una cardiopatía isquémica mortal, y un 200% de padecer una cardiopatía isquémica no mortal. En términos prácticos ello supone que los fumadores sufren el infarto aproximadamente ocho años antes que los no fumadores, y presentan muchas más posibilidades de que se repita si no dejan de fumar. Asimismo, está demostrado que el tabaco acelera la progresión de la arteriosclerosis coronaria.

Enfermedad cerebrovascular

El riesgo de accidente cerebrovascular o ictus en los fumadores es un 50% superior al de los no fumadores y está asociado al número de cigarrillos diarios consumidos. Además, en los fumadores de mediana edad con hipertensión arterial el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular se multiplica por 12. Sin embargo, este riesgo se reduce al dejar de fumar hasta igualarse al de los no fumadores en un plazo de 10-15 años.

Arterioesclerosis

La nicotina y el monóxido de carbono son los componentes del humo del tabaco más dañinos para al aparato circulatorio, ya que se acumulan en la sangre e inducen la formación de placas de ateroma y con ello el progresivo endurecimiento de las arterias, causando la arteriosclerosis.

Nuestro consejo

Desde Neosalus recomendamos mantener siempre una vida sana siempre, ya que la salud no avisa y en cualquier momento podemos tener un susto con ataques al corazón y mucho más. Reducir el consumo de alcohol en gran parte, practicar deporte cada día y, sobre todo, dejar de fumar. Como hemos explicado anteriormente, fumar conlleva un gran número de riesgos y peligros para nuestro sistema respiratorio y cardiovascular.

Abraza la buena vida y elimina los malos hábitos. Para más información visite nuestra página web para formación en DEAS, consejos de vida y salud cardiovascular. Con Neosalus, líderes de protección de la salud cardiovascular.

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