Riesgos cardiovasculares a evitar

Cuando hablamos de riesgo cardiovascular debemos tener en cuenta que en gran medida recae en nosotros, nuestros hábitos y costumbres para que nuestra salud cardiovascular sea óptima. Cabe a decir que siempre existe un tanto por ciento que no está en nuestras manos como ahora, enfermedades y dolencias cardíacas y nuestra genética. Sin embargo, aproximadamente el 80% de los infartos están asociados a factores de riesgos que podemos mejorar con un poco de voluntad y un cambio en nuestros hábitos.

¿Qué factores de riesgo cardiovascular debemos evitar?

Colesterol

Primero de todo, no se debe creer que el colesterol es malo para nuestra salud, ya que es lípido producido por el hígado que es vital para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Ahora bien, el problema llega cuando los niveles de colesterol en sangre son demasiado elevados porque la grasa comienza a acumularse en las paredes de nuestras arterias pudiendo provocar en un momento determinado, una obstrucción.

En el caso del colesterol, existe una parte congénita y es que personas que cuidan mucho su alimentación pueden tener niveles de colesterol elevados, pero para evitarlo, debemos cuidar la alimentación y mantener a raya las grasas en sangre.

Sedentarismo

En cifras de la OMS (Organización Mundial de la Salud), el sedentarismo y la falta de actividad física está detrás del 30% de los infartos.

En este caso, la solución es fácil y a nuestro abasto, ¡mueve el cuerpo! No se trata que de un día por el otro, tengas que ser un atleta de competición, sino que de forma progresiva incorpores rutinas de ejercicios, tan fácil como salir a anda, en tu día a día.

Te recomendamos que, si hace mucho que no has practicado deporte, consulte primero al medico ya que un exceso de actividad de golpe puede ser muy peligrosa.

Estrés

Podríamos decir que el estrés es el enemigo por antonomasia de una vida saludable, por tanto, a tu corazón tampoco le interesa un estado de nervios y ansiedad permanente. No existe una forma exacta de cuantificar el nivel de estrés que afecta a un episodio coronario, pero numerosos estudios han demostrado que aumenta el riesgo de infarto agudo de miocardio durante las dos horas siguientes a un episodio significativo de alteración emocional.

Hipertensión

Esta enfermedad silenciosa, porque mucha la gente la sufre sin saberlo, consiste en tener un elevado nivel de presión arterial de forma continuada. La hipertensión empieza a aparecer a cierta edad, y afecta al corazón especialmente pero también al cerebro, riñones y otros órganos vitales.

Tabaquismo

Un fumador presenta hasta tres veces más el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular que una persona que no fume. Así que ahora ya tienes una excusa de peso para dejar de fumar.

 

¿Cómo evitar los riesgos cardiovasculares?

Para poder evitar los riesgos cardiovasculares, hay una serie de factores a tener en cuenta:

  • No fumar. El tabaquismo es la primera causa de muerte prematura evitable.
  • Mantener una alimentación sana y equilibrada, evitando el consumo excesivo de azúcares y grasas. Debemos controlar nuestros niveles de colesterol.
  • Reducir el consumo de sal. Existen cardiopatías en las que es muy importante no acumular líquidos, retenidos por la sal. Un paciente con deterioro de su función cardíaca puede no poder «gestionar» ese exceso de líquidos y descompensarse desarrollando insuficiencia cardíaca. El exceso de sal puede también incrementar las cifras de presión arterial respecto a las habituales.
  • Hacer actividad física. Hacer deporte moderado contribuye en la mejora de nuestra calidad de vida y nos aporta beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales, que han sido avalados por investigaciones científicas. Una vida sedentaria, con poco ejercicio, incrementa el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Cualquier ejercicio que se realiza es mejor que nada.
  • Controlar el consumo de alcohol: un exceso implica incrementos calóricos notables, desinhibición respecto a las medidas de control higiénico-dietéticas habituales y, por otra parte, el alcohol es un tóxico cardíaco por sí mismo cuyo efecto recae muchas veces sobre pacientes con importante patología de base.
  • Tener unos buenos hábitos de descansoy respetar las horas de sueño. Debemos dormir entre 7 y 8 horas diarias para mantener un óptimo estado físico, emocional y mental. Dormir pocas horas perjudica nuestra inmunidad y aumenta el riesgo de afectación cardiovascular y neurovascular.
  • Controlar el exceso de estrés y la tensión emocional. En muchas ocasiones el estrés desencadena problemas de salud como presión arterial alta, enfermedades cardíacas, obesidad y diabetes.

 

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No obstante, no tenemos que olvidar que debemos hacer todo lo posible cuidando nuestros hábitos y costumbres para que nuestra salud bascular sea buena.

 

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